
Contienes secretos inagotables, que hacen cosquillas en el estómago. Secretos que, como regalos de cumpleaños, extraigo de sus envoltorios con impaciencia, intrigada por saber si serán aquello que mis ojos anhelaban descubrir o una simple imitación de sorpresa barata. Rozo con mis dedos la suave textura que escondes en tu galaxia y me diriges sin dudar por los confines de tu circuito infinito para encontrar mis caminos perdidos. En ti nunca acaban las pasiones, ni las aventuras, ni los sueños, ni las desilusiones. Encierras a mi mundo en los calabozos sin rejas y sin fronteras de tu castillo infranqueable y me haces recitar los versos más dulces, los sentimientos más profundos, los deseos imposibles de mis recuerdos más hermosos... para exponerlos como trofeos ante la corte de tu reino y tu impasible contemplas mi destrucción Pero no me importa, sé que todo cuanto diga: intrascendente, ingenioso, triste o alegre, no te hará derramar una sola lágrima ni esbozar la más mínima sonrisa. Seguirás , llenándote de luz y de color y pidiéndome sin palabras que siga acariciándote, que deslice con ternura las yemas de mis dedos por los delicados caminos para crear una nueva historia y guardarla en el archivo de tu frío corazón Sentada frente a esta maquina me pregunto que clase de embrujo tienes tu para hacer que siempre deseé abrir mi ventana y regalarte el último de mis suspiros.
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