Me gustaría encontrar el camino que busco. Ese camino que me acerque a la felicidad. Sé muy bien que existe, y sin embargo por más que intento llegar a él, me pierdo en atajos que no llevan a ninguna parte, o mejor dicho, me conducen a desfiladeros estrechos y desangelados, llenos de hiedra y maleza, por los que apenas puedo caminar; o directamente a precipicios insalvables donde solo existe el vacío sin fin y la desesperanza.
Allí escucho la voz, esa voz clara y firme que siempre me habla en susurros, erigida en consejera de mis actos y sin saber bien de dónde proviene: "No es solo el camino que tú buscas y en el que andas perdido -me dice-, es el camino de la felicidad anhelada de un mundo inmerso en sus miedos y sus incertidumbres. El camino equivocado por dónde pasean sus estandartes aquellos que se creen conquistadores de algo, henchidos de orgullo, en su propio convencimiento de victoria mientras los derrotados hincan las rodillas frente a ellos y les guardan pleitearía". "Vosotros, el ser humano, solo conocéis la felicidad y la calma hasta el momento en que os visita la conciencia; después, se diluye en vuestras ansias por conservarla añadiendo a ella cosas inservibles para el viaje que os espera, riquezas, poder, éxito... Aún consiguiéndolas, quedaréis desposeídos de ellas perdidas en el olvido cuando la verdadera luz aparezca ante vosotros". "Entonces volverá vuestra auténtica esencia y comprenderéis lo inútil de lo material, por que la felicidad deseada está impregnada en el espíritu, y a ese camino solo se llega con el pensamiento, un pensamiento que es un camino flanqueado de verde, sol y primavera; limpio de piedras, fronteras, murallas y deseos de poder que entorpezcan el don principal con el que se viene al mundo: un alma pura, exenta de todo mal".
Yo escucho esa voz que se repite una y otra vez como un susurro que me envuelve con el viento, y sigo buscando, sin conseguir salir de mi laberinto de incertezas. "La felicidad se pierde cuando aparece la conciencia" -dice esa voz sin parar-. Si es así, quiero volver a la inocencia hasta llegar a la luz o mi búsqueda será infructuosa e inútil.
