
Iba tan acelerada por conocer a otros que se me olvidó conocerme a sí misma.Estaba tan segura de que mi triunfo consistía en agradar a los demás que me le olvide agradarme a mi misma.Muchos vacíos de vida se producen por error de entrega de vida. Nos regalamos sin construirnos ni valorarnos. Buscamos amores ajenos y olvidamos el amor propio………….Aquellas reinas de noches de sofá y cama, aquellos vampiros chupadores de espejismos de luna menguante, todos sin excepción se fueron desvaneciendo entre rutinas de calendarios sin historia hasta que un día, de repente los envolvió el gran nubarrón del alma, que es ese momento en que mirándote al espejo no te ves. Se desaparecieron de sí mismos porque su yo, a cambio de nada se lo habían dado a otros.De vez en cuando hay que sustituir paisaje por espejo y mirarse en silencio para reconocerse, que es ese profundo volver a conocerse. Aprender a hablar con uno mismo, reflejarse en el propio cerebro, abrirse en poro y piel, penetrarse en dulce y hiel. Saber verse, husmearse, criticarse y quererse. Hablarse…hacerse preguntas … y …..responderse.No te equivoques: a no ser que ya te hayas definitivamente vendido en la gran feria de los abolorios humanos, nunca estarás sólo. Al final, siempre quedarás tú para encontrarte contigo.
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