
No o quería convertirme en un personaje inconexo como si fuera un simple flexo. Eso haría de mi autoestima algo así como "una mama que me mima". Y no es eso lo que quiero. Ando tras algo imposible y si aligero el paso, tal vez se funda el fusible y todo acabe en fracaso.
No es lo mismo estar en la higuera, que darse un atracón de higos, o soñar despierta, que despertar de un sueño. Soy la propia dueña de mi corazón y con o sin perdón intento paso a paso, sin demasiado estruendo, lo mas suavemente posible, ordenar en él mis sentimientos que lo inundan por momentos de fechas,lugares, imágenes o inventos. Unos son gloriosos, otros lo son de decaimiento. Pero los mas asombrosos son aquellos que entran en él sin llamar, con la cabeza bien alta, creyéndose tan importantes que no dudan conseguir en sus gradas, el lugar mas prominente. ¡Pobrecillos!.Ignoran los secretos escondidos en las trincheras mas oscuras y tenebrosas, donde las penas mas duras, enarbolan la bandera del triunfo.
Corazón en el pellejo, siempre joven, siempre viejo. Este último en la sabiduría, el primero en la pasión y el desenfreno. Ni el veneno mas letal, corrosivo y destructor, pararía ese motor lanzado al abismo en pos del ser mas amado.
Aquí no valen tapujos, ni conjuros, ni embrujos. Es un escenario abierto donde la vista se pierde entre lo azul y lo verde. Una ventana infinita para un corazón ansioso de señales inequívocas, de miradas sinceras. Un corazón que se derrite y desliza cual lava en el ardiente volcán de sus deseos.
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No es lo mismo estar en la higuera, que darse un atracón de higos, o soñar despierta, que despertar de un sueño. Soy la propia dueña de mi corazón y con o sin perdón intento paso a paso, sin demasiado estruendo, lo mas suavemente posible, ordenar en él mis sentimientos que lo inundan por momentos de fechas,lugares, imágenes o inventos. Unos son gloriosos, otros lo son de decaimiento. Pero los mas asombrosos son aquellos que entran en él sin llamar, con la cabeza bien alta, creyéndose tan importantes que no dudan conseguir en sus gradas, el lugar mas prominente. ¡Pobrecillos!.Ignoran los secretos escondidos en las trincheras mas oscuras y tenebrosas, donde las penas mas duras, enarbolan la bandera del triunfo.
Corazón en el pellejo, siempre joven, siempre viejo. Este último en la sabiduría, el primero en la pasión y el desenfreno. Ni el veneno mas letal, corrosivo y destructor, pararía ese motor lanzado al abismo en pos del ser mas amado.
Aquí no valen tapujos, ni conjuros, ni embrujos. Es un escenario abierto donde la vista se pierde entre lo azul y lo verde. Una ventana infinita para un corazón ansioso de señales inequívocas, de miradas sinceras. Un corazón que se derrite y desliza cual lava en el ardiente volcán de sus deseos.
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