Un abrazo, o mejor, un beso. Necesito un beso. Un beso que una mis labios y los tuyos. Un beso que me haga cerrar los ojos y sentirme en el cielo. Un beso abrazada a ti, sintiendo tu cuerpo pegado al mío; las yemas de tus dedos dibujando mi espalda cual delicadas mariposas indecisas eligiendo una flor donde posarse. Oler el perfume de tu pelo al deslizarse por mi pecho cuando juegas a descubrir, centímetro a centímetro en mi piel, el lugar más sensible de mis deseos.
No es un beso lo que quiero, ¡quiero cientos de besos!, ¡miles de tus besos!. Quiero tus labios eternamente en los míos, por que las palabras no me sacian. Es tu piel, tu olor, las tibias esencias de tú cuerpo las que hacen enloquecer mis sentidos. No quiero que sea solo un sueño de dos amantes temerosos de que todo se desvanezca a las puertas de sus deseos. El deseo en mi sueño es besarte, abrazarte, acariciarte y... cuando abra los ojos, sentir nuestros pechos desnudos pegados el uno al otro, nuestros corazones galopando desbocados y ver tu mirada radiante frente a mí, sediento de pasión.
¡Basta de palabras que se pierden en el aire! ¡Necesito sentirte en silencio! ¡Pegado a mí!.
Necesito un beso.


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